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Beneficios y riesgos de escuchar música mientras entrenas

Última actualización: 30.05.24

 

La música es una alternativa eficaz para mejorar el rendimiento durante el entrenamiento y para alcanzar metas de acondicionamiento físico. Sin embargo, existen algunos riesgos que no se deben ignorar. Estar debidamente informados puede ayudarnos a evitar accidentes y aprovechar las ventajas de este recurso en la forma correcta.

 

La mente juega un papel fundamental cuando se trata de llevar a cabo rutinas de acondicionamiento físico y, en general, para practicar cualquier deporte. En este sentido, sufrir un nivel bajo de motivación o experimentar esa sensación de rutina y aburrimiento pueden llevar a que muchos deportistas abandonen o simplemente no logren los objetivos que se habían planteado.

En tal contexto, escuchar radio Europa FM o tu playlist favorita puede ser un gran recurso para alcanzar el entusiasmo necesario que te ayude a que la experiencia de realizar ejercicio sea totalmente distinta. 

La música puede influir de manera decisiva para ayudarte a sacar el mejor provecho de tu entrenamiento. No obstante, no todos son buenas noticias. Sigue leyendo y descubre si estás utilizando este recurso de la forma correcta.

 

¿Por qué influye la música en la capacidad física?

La mente y el cuerpo forman una sola entidad cuando se realiza cualquier tarea. Esto no es diferente si hablamos de practicar deporte. Si la mente no está en un estado óptimo, se mantiene dispersa o se concentra en pensamientos relacionados con el agotamiento y el dolor será muy difícil que se le exija al cuerpo un buen rendimiento.

Por su parte, la música tiene la capacidad de hacer que nuestro organismo se sincronice con su ritmo de manera instintiva. En este sentido, resulta más sencillo practicar ejercicio intenso cuando la música lleva un ritmo rápido. Además, hay estudios, como el realizado en la Universidad de Sheffield en Reino Unido, que demostraron que los deportistas podrían consumir menos energía cuando trabajan al mismo ritmo que la música, lo que ayuda a que puedan resistir durante más tiempo las sesiones de entrenamiento.

De igual forma, la música puede evitar que nos fijemos demasiado en la propia respiración o en el desempeño físico de quienes nos rodean, influye en nuestro ánimo y promueve la eficiencia metabólica.

Cabe destacar, que en este contexto el Dr. Costas Karageorghis, profesor de deporte y psicólogo, llegó a mencionar que la música podría considerarse como una droga legal capaz de mejorar el rendimiento deportivo.

 

Principales ventajas de escuchar música al ejercitarte

Producción de endorfinas: Al incrementarse el nivel de estas sustancias en la sangre se reduce la sensación de dolor y fatiga, lo que permite incrementar el tiempo que dura el ejercicio, o bien, alcanzar el objetivo con menor esfuerzo. Desde este punto de vista, resulta comprensible que una persona logre practicar ejercicio durante más tiempo que el que suele realizar cuando está en silencio, encerrado en el gimnasio de su casa.

Estimulación neuronal: Los ritmos musicales logran estimular el cerebro y producir la sensación de tener deseos de moverse. Esto es particularmente útil cuando se realizan ejercicios muy repetitivos, como podría ser correr sobre una banda móvil o una pista pequeña en donde hay pocos estímulos visuales y la monotonía puede inducir a la fatiga en un breve periodo de tiempo.

Motivación: A nivel psicológico, la letra de una canción y su ritmo puede generar un cambio en el estado anímico del deportista. Si se elige correctamente la lista de reproducción, la combinación de ejercicio moderado y música puede ser suficiente para que la persona logre desconectarse de otras preocupaciones y disfrute del momento.

Desventajas de escuchar música durante el entrenamiento

Mucho se ha hablado de que el cerebro no es multitarea. En este sentido, hay que reconocer que muchas veces cuando escuchamos nuestra canción motivadora favorita se nos va la cabeza. Veamos qué riesgos pueden correrse al entrenar con música.

Induce a fallas en la técnica: Al escuchar música puedes distraerte y perder de vista aspectos importantes relacionados con la técnica del ejercicio que estás ejecutando. 

Imaginemos que estamos levantando pesas. Este tipo de ejercicio requiere de un gran esfuerzo, pero también de mucha precisión. Un movimiento realizado de forma incorrecta puede llevar a una lesión en tan solo unos segundos, algo que nadie quiere experimentar. Lo mismo puede ocurrir en muchas otras disciplinas. El simple hecho de correr de forma incorrecta, por ejemplo, cayendo solo sobre la punta del pie o tensando las pantorrillas puede hacer que experimentes una sobrecarga en la zona, lo que te puede llevar a que al día siguiente no puedas continuar con el entrenamiento.

Pérdida de la conciencia en relación al esfuerzo: Escuchar música puede evitar que “escuches” a tu cuerpo y no percibas las señales de que le estás exigiendo demasiado. Debido a esto, podrías experimentar mareos, falta de aire o desmayos.

Reduce la percepción del entorno: Si utilizas cascos o auriculares te verás limitado para escuchar lo que ocurre a tu alrededor. Esto puede ser peligroso si vas corriendo en la calle y no eres capaz de percibir algún ruido que anticipe una amenaza. De igual forma, si escuchas música a un volumen demasiado alto, puedes poner en riesgo tu capacidad auditiva en un corto o mediano plazo. Recuerda que el volumen no necesariamente influirá en tu desempeño físico. Se prudente en este sentido.

 

Recomendaciones

Puede que el tema de escuchar música mientras haces ejercicio te resulte un tanto controvertido. Sin embargo, el hecho de que puedas convertirlo en tu mejor aliado dependerá de que utilices la música en los casos correctos. Te ofrecemos algunas recomendaciones, a continuación:

Escucha música alegre y motivadora cuando tengas que realizar rutinas de cardio o en la que se involucren movimientos que tienes completamente dominados, son repetitivos y fáciles.

Evita la música cuando el nivel de exigencia y concentración tengan que ser elevados. Por ejemplo, si realizarás una carrera de velocidad o tienes que controlar de manera específica tus movimientos.

Trata de no escuchar música cuando estás trabajando en grupo. Esto te permitirá estar en sintonía con ellos y disfrutar de un momento de interacción social.

Disfruta de tu música favorita cuando trotes, camines o tengas por delante un entrenamiento sencillo pero que implica mucho tiempo.

Puedes intercalar momentos de música y silencio. A nadie le va mal comenzar el calentamiento con música motivadora, para alcanzar el estado mental óptimo, después podrás concentrarte y, finalmente, terminar con una rutina de estiramientos escuchando la música que te agrada.

Esperamos que este artículo te ayude a disfrutar más de la música y aprovechar su potencial para sacar lo mejor de ti. Recuerda ser prudente y evitarla en los momentos que así lo requieren.

 

 

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