Filosofía del Aikido y sus efectos terapéuticos

Última actualización: 30.07.21

 

Al igual que sucede con otras prácticas de autodefensa, el Aikido no solo trata sobre aprender movimientos físicos para derrotar a un oponente, los practicantes de Aikido tienen como objetivo elevarse también a nivel espiritual. En este sentido, en lugar de menospreciar al oponente, el atleta intenta comprenderlo y aprender algo de él.

 

La filosofía del Aikido se basa de forma parcial en la teoría de la no resistencia de Tolstoi ante los males de la violencia, ya que según las enseñanzas de Morihei Ueshiba, fundador del Aikido, el practicante de este tipo de arte marcial no hace daño a nadie, sino que trata a todas las personas y al mundo con respeto y amor, evitando el conflicto.

En este sentido, el atleta de Aikido no lucha contra los oponentes ni tampoco es agresivo. Al contrario, tiene un nivel de desarrollo superior que no requiere de la rabia para atacar. A través del arte del Aikido, el practicante debe ser ágil y paciente, manteniéndose en un estado de armonía y equilibrio. De esta manera, puede obtener resistencia sin necesidad de causar ningún daño. Como resultado, la agresión desaparece, nadie resulta herido y se restablece la armonía, lo que se convierte en una victoria para el amor, de acuerdo a las enseñanzas de Morihei Ueshiba.

 

Ventajas de practicar Aikido

1. Ayuda a la resolución de problemas

Los practicantes del Aikido argumentan que lo primero que debes hacer ante las difamaciones o agresiones es proteger el corazón. Esto se debe a que la mayoría de las personas cuando reciben comentarios ofensivos o están en un enfrentamiento se molestan gravemente, por lo que terminan reaccionando de manera impulsiva y violenta. Como solución, el Aikido ayuda a mantener la calma y concentrarse en la resolución de problemas, al tiempo que protege al corazón para evitar daños en él. De este modo, es posible ver los problemas cotidianos de forma más objetiva para resolverlos de la mejor manera.

2. Fomenta la empatía

Si te preguntas qué es el Aikido, muchos lo definen como un arte marcial en donde no se compite ni existe un ganador. Esto se debe a que durante un combate no se lucha por el poder, sino que se utilizan técnicas para guiar y mover al oponente, al tiempo que se disminuye la violencia. Por esta razón, al practicar Aikido no se piensa en competir con otras personas, al contrario, el objetivo es conseguir el bienestar del oponente, ya que finalmente este será nuestro propio bienestar.

3. Flexibilidad en el cuerpo

La mayoría de las técnicas de Aikido se enfocan en movimientos suaves y flexionados que fortalecen las articulaciones. Por lo tanto, las clases de Aikido suelen comenzar con un estiramiento lento y pronunciado, que ayuda a aumentar la flexibilidad y evitar la tensión en el cuerpo, principalmente en el área de los hombros y las muñecas, por lo que puede resultar muy útil para tratar dolencias del cuerpo.

4. Prevención de lesiones

Una de las preocupaciones de los padres al hacer que su hijo aprenda métodos de autodefensa son los golpes y las lesiones. No obstante, el Aikido es una práctica pasiva en donde rara vez se producen colisiones entre los combatientes, por lo que no suelen usarse rodilleras (aquí encuentras unas opciones para elegir) ni otro tipo de protecciones durante las clases. En este sentido, entre las principales ventajas de aprender Aikido está el hecho de no ocasionar demasiadas lesiones, por lo que es un arte marcial que puede ser practicado por adultos mayores y niños desde los 3 años de edad.

Muchos de sus movimientos se basan en la técnica del lanzamiento, que es similar a la del judo, pero en el caso del Aikido no se trata de lanzar al oponente con una gran fuerza, sino guiarlo sin ningún tipo de fuerza. Gracias a esto, puede ser practicado por personas con diferentes aptitudes físicas.

Historia del Aikido

Los orígenes del Aikido como arte marcial se remontan al siglo XVI, cuando los samuráis japoneses utilizaban técnicas de pelea para defenderse en combates de cuerpo completo. Sin embargo, el objetivo de los samuráis era causar fracturas, dislocaciones, estrangulamientos y una gran cantidad de golpes violentos para derrotar al adversario, lo que es totalmente contrario a la filosofía pacífica actual del Aikido.

En oposición a la violencia, nacieron las técnicas Aiki, basadas en el control del cuerpo del oponente a través de flexiones en las articulaciones, evitando daños físicos graves. De este tipo de movimientos de defensa proceden la mayor parte de los gestos usados en el Aikido.

El Aikido como defensa personal fue creado por Morihei Ueshiba en la ciudad de Tokio en 1942. Ueshiba es conocido entre los practicantes como O’ Sensei o gran maestro. Fue un pacifista que desarrolló el Aikido a partir de sus conocimientos del Jujutsu, pero con una filosofía de paz y amor que les brindó a las artes marciales una perspectiva no violenta e incluso terapéutica.

Debido a los resultados de la Segunda Guerra Mundial, el Aikido tradicional y otras artes marciales fueron prohibidas por fuerzas norteamericanas. No obstante, en el año 1948, el Ministerio de Educación le concedió el permiso a la Fundación Aikikai para restablecer sus enseñanzas y difundir el Aikido en el mundo.

En la actualidad, las artes marciales como el Aikido suelen ser más que aficiones o hobbys para sus respectivos practicantes. En el caso del Aikido, es un sistema muy complejo en el que se forja una mentalidad y actitud constructiva frente a problemas cotidianos de cualquier tipo, enseñando a estar en paz con uno mismo y con el oponente. Por lo tanto, se convierte en un estilo de vida que ayuda a fortalecer el cuerpo, la mente y el espíritu.

 

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